La réplica francesa de la estatua más famosa del mundo


Hoy me fijo en la estatua de la Libertad, sin duda, uno de los emblemas esculturales del planeta, que saluda desde una orilla del río Hudson en Nueva York al resto del mundo, y cuya raiz nos lleva sí o sí, a "la France". Lo que no todos saben es que, en la capital francesa, la romántica París, se conserva una réplica de la guardiana de Nueva York, que recuerda el regalo galo a los estadounidenses en 1886, para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones.
La réplica de la que hablamos se halla en la Isla de los Cisnes y fue regalada a Francia por la comunidad americana para celebrar el centenario de la Revolución Francesa. Se trata de una estatua de bronce, cuyas medidas suponen la cuarta parte de su hermana mayor neuyorquina, y que fue inaugurada en 1889. De inicio, se orientaba al centro de París, aunque un tiempo después, se decidió el cambio de orientación. Así, en la actualidad, la estatua saluda a su hermana americana con la mirada. Con una altura de 11,50 metros, se erige en el extremo situado río abajo de la isla, situada en el Sena, a la altura del pont de Grenelle, y muy cerca del antiguo taller de Frédéric Auguste Bartholdi.   


París recuerda el regalo a Estados Unidos, a partir de la colocación de esta estatua, en la Isla de los Cisnes
Todo partió del jurista y político francés, Eduardo Laboulaye, quien tuvo la idea de que Francia ofreciera un regalo a Estados Unidos, como un obsequio para la conmemoración del centenario de la independencia de éste último, y como recuerdo de la larga amistad entre ambos países y garantizar así la alianza franco-estadounidense.

1 comentarios:

Vistetecomopuedas dijo...

Muy interesante. Yo he tenido la oportunidad de ver las dos y la verdad que fue una sorpresa cuando la descubrí en París por primera vez, me encantó. Además, creo que ésta fue un regalo de los norteamericanos a la ciudad gala en agradecimiento por el regalo de los franceses. No recordaba exactamente donde se ubicaba, así que me viene bien tu artículo para cuando vuelva a ir a París. Besos

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